Vencer la resistencia de los docentes en cuanto a la incorporación de las TIC al trabajo docente significa no solo que ellos aprendan a manejar los equipos sino, más bien que aprendan a utilizarlos con propósitos educativos. También requieren de un cambio de actitud que les permita incorporar una cultura que abarca desde las prácticas pedagógicas hasta la discusión de temas éticos y estéticos que no les son familiares. Esencial para este cambio de actitud es vencer la percepción de amenaza respecto a que las tecnologías reducen o degradan el rol del profesor, cuestión compleja, puesto que el nuevo contexto que resulta de la presencia de los computadores en el aula, efectivamente implica una revisión del rol tradicional del profesor. Por ejemplo, implica el rediseño de los espacios de aprendizaje, donde los estudiantes tienden a involucrarse activamente y a menudo se desenvuelven mejor que los adultos. Es más, las TIC ofrecen mucho más información que la que un profesor puede saber y, por tanto, cambia el fundamento de su autoridad. Sin embargo, diversos proyectos de informática educativa han mostrado que, a pesar de estos cambios, el profesor sigue siendo crucial para guiar el proceso de aprendizaje en el contexto del plan curricular.

Esta realidad no es ajena en el distrito de Cajaruro y Bagua, a pesar de las diversas disposiciones y propósitos ministeriales, casi en todas las instituciones educativas en sus diversos niveles se observa el mínimo interés por adquirir o implementar con recursos tecnológicos y así facilitar los aprendizajes de los alumnos. Sin embargo, el problema tiende a hondarse desde hace unos cuatro o cinco años en que se viene extendiendo el uso de computadoras, internet y todas las herramientas que posee las TICs en el área comercial. Entonces esta masificación tecnológica se ha convertido en seres atingentes para la mayoría de los maestros y padres de familia dado que se sostiene que los niños y jóvenes se están convirtiendo en dependientes, ociosos y sobre todo que descuidan sus aprendizajes.

Por su parte los maestros, no ven con buenos ojos estos avances tecnológicos y más bien se sienten un tanto reacios involucrarse con ello. Una de las razones por la que se atribuye a esta problemática, las encontramos en los siguientes datos que hemos recogido a través de una encuesta a plicada a los profesores de la Macrored Educativa Cajaruro:

El 74% de los profesores se ubican entre un conocimiento y manejo regular - deficiente de la computadora en cuanto a los programas básicos. Estas cifras re repiten tan igual respecto al conocimiento de internet; mientras que respecto al uso de herramientas multimedia, sólo conocen el 33% de encuestados.

Por otro lado, encontramos que el 89% de los encuestados desconocen sobre la elaboración y uso de software educativos. Es más, el 70% manifiestan que es difícil y muy difícil aprender a darle uso pedagógico a la computadora e internet, incluso el 74% de los profesores opinan que sus conocimientos y dominio pedagógico de las TIC es deficiente y regular; sin embargo, sólo 53% manifiestan que no tienen interés por incursionar en el mundo tecnológico- educativo. Estas cifras corroboran y se relacionan entre sí, de ahí que sólo el 33% de profesores manifiestan que la IE donde laboran cuenta con laboratorio de cómputo implementado.

En efecto, el 41% de los profesores encuestados manifiestan que el aprendizaje de los alumnos es regular, mientras que el 37% dice que es deficiente; hecho que corrobora con los datos promedios en materia de logro de aprendizajes de los estudiantes, concibiéndose anualmente en niveles bajos y/o regulares con indicios cada vez más difícil de revertirse; Sin embargo, el 56% de los encuestados coinciden que los estudiantes aprenden mejor a través del uso de las TIC.

De ahí es que nos hemos propuesto aplicar el SOFTWARE DE CAPACITACIÓN SOBRE EL USO PEDAGÓGICO DE LAS TIC PARA FORTALECER EL ROL PEDAGÓGICO EN LOS PROFESORES DE LA MACRORED EDUCATIVA - CAJARURO 2008, evento que se inició en la IE 16210 entre el 14 de agosto al 17 de octubre, beneficiando a 30 maestros con un total de 78 horas de trabajo pedagógico.

Mag. Jorge Espinoza Fernández

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